Opinión | David contra Goliat - Papel De Tinta Negra

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30 de abril de 2019

Opinión | David contra Goliat

Tras las elecciones que se han celebrado en nuestro país, bien se puede decir que hemos vivido un episodio actualizado de David contra Goliat. ¿Adivináis quién es quién?

Todos conocemos la historia de los dos, Goliat, el gigante que iba a masacrar a David y David, el humano que quería hacer la azaña de matar al gigante con una honda. También conocemos el final de la historia, el gigante cayó y el humano venció. En España ha pasado lo mismo. La derecha, y ultra derecha, del país era Goliat. Venían con la fuerza y el poder en las manos de poder destrozar, de un solo soplido, a la izquierda que estaba fragmentada después de una moción de censura y de un ataque, no menos que interesante, por parte de algunos medios de comunicación y de gran parte de la sociedad. 

Tenían confianza de ganar y triunfar en este país como jamás lo habían hecho, para qué negarlo. Una izquierda acomplejada no sabía por donde tirar, al menos a simple vista, y parecía dejarse llevar por la corriente del pueblo visto lo visto en las manifestaciones de Colón y demás. Aunque en esta ocasión, al menos un servidor, ha celebrado que la "historia" se olvidase para que se volviera a repetir. 

La izquierda, véase David, venía con la confianza que sólo ellos tenían. Nadie más confiaba en ellos. Todos los datos que manejaban de que triunfarían eran destrozados, y mofados, por una derecha cada vez más radical que iba al cuello y atacando sin remedio pues, claramente, se veían vencedores. Me alegro, nuevamente, que la historia se haya olvidado para que se repita. Por suerte, ya conocemos el final del cuento. 

Por suerte, David ganó y cambió la historia. Por suerte, el pueblo salió a votar para defender los derechos que tanto ha costado conseguir. Por suerte, España no es fascista. O al menos no tanto como se imaginaba o se nos hacía creer. Ahora toca seguir luchando por combatir lo que ya tenemos. David ganó a Goliat cuando nadie lo esperaba. Eso sí, hemos ganado una batalla al fascismo pero, por desgracia, aún nos queda la guerra.