Opinión: Querido Peatón


Querido peatón:

Quería hacerte llegar mi visión de tu vida en las calles de la ciudad. Esa visión de conductor y de peatón a ratos libres. Vengo a recordarte tus derechos y obligaciones cuando sales a la calle, pues a veces, casi siempre, pones en riesgo la circulación de una ciudad o pueblo. Me gustaría decirte que existen los pasos de peatones y que, si ves uno, no pases dos metros, antes o después, de él. Útilízalo, piensa que tus impuestos han pagado esas rayas blancas por las que puedes pasar y no te metas en la carretera sin previo aviso. Asustas a un conductor y pones en riesgo a los integrantes del mismo, a los del coche posterior y a ti mismo. 


Deberías saber también que, si eres de los que lo utilizas, no debes esperar hasta que algún conductor bondadoso, o que simplemente cumple las normas, te deje pasar. Ese es tu camino para cruzar a la otra acera sin poner en riesgo nada ni a nadie, así que no esperes a que te permitan cruzar, cruza. Es del deber del conductor facilitar tu paso y no acelerar conforme se acercan para asustarte. Piensa que, si eres como yo, conductor y peatón, deja pasar porque a ti te gusta que te dejen pasar, mas inri si encima es por ley. Otro tema importante a tratar son lo ciclistas aficionados. No hablaré de los profesionales que bastante tienen con que los conductores tengan a bien dejarles el espacio de metro y medio obligado por ley. 


Hablaré de aquellos que van por la acera pensando que es de ella y que, luego con toda la confianza del mundo, pasan por el paso de peatones montados en ella, obstaculizando el paso de los peatones y, si no los dejas pasar porque para que tengas la obligación de hacerlo tienen que bajarse de la bici en cuestión, se encaran contigo como si tuvieran razón. Esta carta va para aquel peatón que sale de su casa y llega vivo sin problema alguno. Algo realmente extraño que no sucedan más accidentes viendo como conducen muchos hoy día. 

Recuerda peatón, haz lo que quieres que hagan contigo y, por encima de todos, cumple las leyes de circulación y si ves que alguien no las sigue no dudes en llamar a las fuerzas de la seguridad. No puedes permitir que, aunque tu salves la vida evitando a un loco o loca, otro la puede perder horas o días después por culpa de alguien que se olvidó de lo que aprendió en la autoescuela. 
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Sobre Jesús V.

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