Vientos...


Vientos que apaciguan sentimientos poderosos. Ni los dioses podrán calmar las locuras que creamos mientras nos miramos a los ojos. No importa dónde estemos, ni que surquemos los peores mares. La mar, aquella fiel amiga siempre está conmigo. Jugamos juntos a ser amigos, el viento navega a mi lado, nada podrá quebrar mis sentimientos, ni tu, ni tus juegos ni mi soledad. Llena mi cuerpo de esa paz que irradian tus caricias. Déjame que mi cuerpo se embruje de tus besos, deja que mi locura siga soñando... Nada podrá arrebatarme esta locura que nace dentro de mi. 

Me seguirá sabiendo a poco aun sabiendas que lo tengo todo. No podrás soñar con grandes momentos, no nos importan los grandes recuerdos ni aquello que está por venir. Soñaremos igualmente con una utopía, con una muerte dulce entre tus labios. Aquellos vientos regresan y quieren jugar, y ¿quién soy yo para evadirme de tus juegos? Nadie que no quiera soñar contigo cada día y jugar a ser dioses cada noche. Anímame a seguir adelante, no dejes caerme en esta deriva perpetrada por nuestros miedos. Grita, sueña, siente y ama. Es lo que nos quedará al final de todo, cuando todo termine, siempre me quedará el sabor de tus labios sobre los míos, y qué mejor paraíso que ese... 
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Sobre Jesús V.

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