Opinión: ¡Viva la fiesta nacional!


¡Viva la fiesta nacional! Sí, no estoy loco. Estoy orgulloso de que el toreo sea la fiesta nacional de un país como España. Y es que las fiestas que marcan un país reflejan a la sociedad actual, y eso pasa en nuestra casta patria. Somos tan progresistas que alardeamos de una fiesta que en la Antigua Roma hubiera sido lo más innovador de la época y seguramente crearía tendencia entre la alta sociedad de la época. Pero el caso es que de esa flamante civilización han pasado casi dos mil años y nosotros no hemos evolucionado, si no hemos involucionado con una fiesta nacional en la que berreamos, saludamos con pañuelitos blancos, e incluso, nos enfadamos porque el asesino en cuestión, aquí llamado torero, no recibe las dos orejas, el rabo y hasta la pezuña si el fervor del pueblo no está contento. 

He dicho asesino porque es el nombre técnico para aquel que mata a otro ser vivo aunque se disfrace de burdo arte. Por seguir con la época romana, por mucho que las luchas de gladiadores fueran un espectáculo sangriento, no dejaban de ser asesinos. Aunque eso sí, al menos la igualdad de que sufrieran por igual se mantenía. Aquí la media de toro muerto por asesino herido es irrisoria. Por todo ello digo ¡viva la fiesta nacional! Y es que es una fiesta que retrata a la perfección el perfil del españolito medio. Sin demasiadas luces, anhelando soltar tensión en espectáculos y sin más expectativas que seguir un día más en el bar comentando y rebatiendo temas cual político extranjero. Porque sí, hasta en España los tenemos a lo cañí.


España, ese país en los que los extranjeros se fijan para ver como las cosas se pueden seguir haciendo peor, para ver como aun hoy día, seguimos matando animales indefensos por pura diversión en recintos para ello y que, incluso, debemos de subvencionarlo aquellos que aberramos esa forma de diversión. Es un tópico, pero ¿qué pasaría si fuera a la inversa? Es noticia de todos los informativos nacionales si un asesino es vengado por un toro, pero nadie cuenta los toros que caen cada semana para divertimento del populacho. Estoy orgulloso de que esta sea la fiesta nacional. Nos viene de anillos al dedo para complementar la opinión del turista de que tenemos políticos ladrones, una libertad de expresión por los suelos, y una imagen en general paupérrima. Pero nada de eso preocupa al pueblo mientras se sigan matando animales cada fin de semana en nuestro país. 


Jesús V.
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