Al Vaivén


Sentimientos, música, vaivenes de olas, caricias, recuerdos... Todo fluye en nuestro cuerpo sin necesidad de una energía específica. Pasos, momentos, besos, miradas... Todo acaba en un movimiento acabado. En un tango perfecto. En melodía decadente caímos a escondidas. No miras al cielo ni al infierno. Quedas plantada en el suelo, sintiendo la tierra, recordando aquellas caricias, aquellos besos, al vaivén de tus propios sentimientos. Al ritmo de nuestra propia muerte. 

Marcamos el vaivén con unas palmas. Suave, al compás de la propia noche y de nuestra propia fortuna. Nada más perdido son nuestros pasos perdidos. Un camino escondido cada vez que no acabas lo que marcaste en tu mente. Quizás el vaivén acabe grabándose a fuego en nuestra alma, quizás, y sólo quizás, moriremos con el alma hecha jirones mientras seguimos recordando aquel maldito vaivén... 
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Sobre Jesús V.

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