Opinión: Doble Rasero - Papel De Tinta Negra

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16 de septiembre de 2016

Opinión: Doble Rasero


La fe hoy día tiene doble rasero. Es fácil criticar que los pobres no tienen para comer, que no tienen cobijo en las noches de invierno, puede que escuches que hasta ensucian la ciudad con sus miserias y sus colchones ajados. Poca gente hace nada, nadie hace aquello que predica en la Iglesia. ¿Quién ayuda al prójimo? ¿Quién le da al mendigo un mendrugo de pan? ¿Quién le da un plato caliente o una manta para pasar la noche? Muy poca gente. Nos sale más rentable, y rápido, acudir a la iglesia más cercana y rezar por ellos. Sí, todavía pensamos que si pedimos algo se nos cumplirá. Aún, tras dos mil años, no nos hemos dado cuenta que si no intentamos nosotros cambiar el mundo nadie lo va a cambiar. Nadie. 

Todos rezan y piden un mundo mejor. La cuestión es preguntar quién hace algo realmente por ellos y no se limita a pedirle a Dios que interceda por ellos. Luego verás a muchos de ellos quejarse sobre el aborto, sobre el protagonismo a los gais en el día del Orgullo Gay y lo que se gastan en reivindicar una fecha que, aún hoy, es necesaria para demostrar que todos somos iguales. Nos intentan dar clases desde una iglesia, desde una sacristía, o con un disfraz de penitente con el que demuestran que creen y aman a Dios. Aquí, por ejemplo, en Andalucía, se gastan el dinero en hacer de oro las ropas de las imágenes, en pasos de plata y oro, pórticos y mil cosas más. ¿Qué pasaría si el Cristo o la Virgen vistiera con ropajes más austeros y ese dinero fuera donado al mendigo o al pobre? ¿Desde cuando a Jesucristo hay que vestirlo de oro para demostrar que somos más católicos que los demás? ¿Desde cuándo la ostentación fue una de las predicaciones de Jesús de Nazaret?

Hemos desvirtuado la religión. No acepto lecciones de aquellos que engalanan una imagen pero que olvidan al mendigo que duerme en el banco de enfrente, de aquel que malvive con pan duro de hace semanas. De aquel que ahoga sus penas en vino porque nadie le escucha. No me gusta ese catolicismo, me gusta ayudar, me gusta hacer sentir mejor a los demás. Sigue rezando y sigue adorando a una imagen que yo, por mi parte, voy a poner en práctica las enseñanzas de Jesús sin ostentaciones y ayudando a quien lo merece, no engalando una iglesia o  un paso para "Gloria de Dios." Piensa si el querría eso o que ayudaras al que no tiene nada. 

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