Una Copa De Sangre

Sentado en la madrugada, con la luna como frontera y el mar como compañero, sostienes una copa en la mano. Sonríes, nostálgico al futuro y brindas una vez más por él. Quizás, sabiendo que todo acabará aquí, quizás sabiendo que todo empieza aquí. Desciendes la mirada hacia tus manos, ajadas por los años, por los giros de la vida y por los momentos que jamás deseabas vivir. Pero los viviste, los superaste, giraste al compás de la vida, viviste esos años al compás de una copa en la mano. El cristal se enfría entre tus dedos mientras ese cáliz se remueve entre la madrugada, Recuerdos, futuro, pasado y presente, todo se intercala en un solo momento, frente a la luna, frente al mar.

Te sientas y piensas, navegas por tus recuerdos, por los que están, o no, por llegar a ti. Sonríes de nuevo, irónico ante lo que vas a vivir. Vendiste tu alma, caminaste por la cuerda floja. Todo lo recuerdas, aun sabiendo que la vida cambia por instantes, que camina por esa cuerda por la que tanto has caminado. Siéntate en la madrugada, camina por encima de ella, no hagas nada por cambiarlo porque todo lo harás a tu estilo, a tu manera. Vuelves a sonreír por tercera vez. Una lágrima cae por tu mejilla, y mientras se va secando te quedas con la duda de si es de lamento o de felicidad.

Bebes el primer sorbo sobrio, poderoso. Se agarra a tu garganta y te hace toser. No importa, nadie te oye, nadie sabrá que haces hasta que todo esté completado. Saliste a escondidas, por la puerta trasera de tu casa, al igual que haces ahora. Tu nunca fuiste capaz de ser el valiente, tu nunca fuiste capaz de sobrevivir al mundo y sus giros como hubieras soñado. Intentas levantarte pero no puedes, todo empieza. Un segundo y un tercer trago te hace volar. Sonríes, evocas el pasado que jamás fue tu perfecta historia. El presente desaparece entre tus dedos, con esa copa de ese cáliz rojo con el que sellas tu futuro.

 Un futuro perdido en un sueño. Esa copa de sangre envenenó tu mundo, tu locura y tu sinceridad. Caes sobre la arena, miras de nuevo la luna ,el mar y, sentado de madrugada, la paz invade tus sentimientos para hacerte sentir el mejor de los regalos. Tu último suspiro no lo recordará nadie. Ni tu familia, ni tus amigos, nadie. Solo esa luna fue testigo de tu marcha, solo esas olas que rompían en la arena fueron testigos de tus desvaríos, solo esa madrugada fue quien puso sello a tu vida. Con una copa de sangre te fuiste, ella te dio ese beso caliente para que te fueras... Fue ella quien calló tus sentimientos, tus anhelos, tus recuerdos.
Comparte en G+

Sobre Jesús V.

    Comenta con Blogger
    Comenta con Facebook

0 Plumas:

Publicar un comentario

Utiliza la tinta para marcar este texto...