Circo Negro, La Llegada, I - Papel De Tinta Negra

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20 de febrero de 2015

Circo Negro, La Llegada, I

Roberto se acercó cansado a la caravana, sabia de todos modos quien le esperaba allí. Abrió la puerta y sentado en una silla de madera ajada. Sonreía. La mirada gris le brillaba con sincera curiosidad, y sonriendo miró a su tío, miró a Quiómus. Por su parte el le devolvió la sonrisa y se acercó a darle un abrazo, seguramente Hórtrux le reprendería por tal gesto perteneciendo a las Tierras Rojas pero allí, a la luz de una bombilla con demasiadas horas a cuestas, no creía que fuera demasiado importante. El abrazo duró unos segundos más de lo necesario pero ninguno de los dos se quejó ni puso objeción. Tras esto Roberto se sentó en el sofá una vez sirvió un par de refrescos y algo de picar. Era momento de hablar, ya habría momento de planear. Era un curioso momento familiar.

- ¿Qué tal estás Roberto? Hace tiempo que no se nada de ti.

- Bien tío. El Maestro confía en mi y me confía misiones cada vez más importantes, y eso me gusta.

- ¿Cual fue la ultima? Una niña de siete años que tenía que destrozar la vida de una familia. Cruzó la carretera sin mirar y ya sabes lo peligroso que es eso... - comentó con una carcajada.

- Misiones pequeñas pero importantes sobrino. Ya sabes lo que valora los Maestros Principales la savia nueva, aunque dudo mucho que encuentre a alguien parecido a ti.

- Soy único tío, y lo sabes. Ya sabes de donde deriva mi nuevo nombre.

- Si, una bestia con historias interesantes.

- Como yo, y bueno, ¿ qué tal llevas el circo? Lo veo muy bien. Muy bueno el toque negro de las lonas. ¿Cómo lo conseguiste?

- No pienses que eres el único con buenas habilidades, querido sobrino.

Ambos se miraron y no pudieron hacer mas que reírse. Ambos apuraron las bebidas y el picoteo, tras ello el silencio se instauró en la reunión. Un silencio que no incomodaba. Era agradable. Casi se podía oír la respiración de ambos hasta que como Roberto esperaba, su sobrino no aguantó más el poder de la curiosidad.

- Bueno, ¿que tienes pensado? Cuéntame.

- He pensado en acudir a la verdad, o verdad a medias. Serás mi sobrino que vienes a vivir conmigo por muerte de tus padres en un accidente.

- Si, casi real, solo si omites que les amenazaste con matarme y por eso estoy aquí, pero no te guardo rencor, al revés, pero resulta gracioso, no digas que no.

- Gracioso, verdad, todo tiene su motivo sobrino y si, de nada por matarte. Te presentaras desvalido y lloroso, no puedes sonreír con la muerte de tus padres, aunque según nos cuenta el Maestro puede que pronto fallezcan.

- ¿Tierras Rojas o Blancas?

- Sabes que eso no lo dice, pero a lo que vamos. Saldrás de aquí por la noche y te presentarás por la mañana. No es la primera vez que dormirás al aire, ¿no?

- Si me dejas salir a cazar...

-  Yo de eso no sabré nada, llegas mañana.

Y así fue. La sonrisa de su sobrino le hizo saber que mañana habría un difunto y una familia que lloraría su pérdida. Sus misiones, su vida, tras ello despidió a su sobrino y le recordó que debía parecer desvalido. El le respondió que no era el único con buenas habilidades. Cerró las ventanas, las cortinas y se echó en la cama. Mañana era un largo día donde debía dar explicaciones al plantel de trabajadores. Al día siguiente juraría haberse dormido mientras caía en la cama de la caravana.

 *** ***

 El día se levantó plomizo y las nubes que se entreveían amenazaban lluvia. El manto negro del circo se alzaba majestuoso mientras el viento y las primeras gotas de lluvia se dejaban caer sobre la lona creando un manto de millones de gotas que pronto serian una pátina perfecta. Las puertas de las caravanas habían sido perezosas al abrirse, y los trabajadores esperaron casi a media mañana para empezar a preparar y adecentar la arena central y las gradas. Marc abrió la puerta de su caravana cuando atisbó a un pequeño que se acercaba con una gran maleta marrón. Nunca supo explicar como un niño tan pequeño podía con una maleta de ese tamaño.

Lo vio llegar al circo y la curiosidad hizo el trabajo perfecto. Se acercó y le preguntó.

- Hola chico, ¿te perdiste?

- Espero que no, busco a mi tío Roberto.

- ¿Tu tío? Yo conozco a un Roberto pero por edad no sabría...

- Llévame con él y te diré si es o no. Me llamo Carles.

- Le preguntaré. Espera aquí.

Marc se alejó sin mirar hacia atrás. Veía algo extraño en el pequeño pero no entendía el qué. Seguramente, se dijo, sería por la muerte de Ignacio y los acontecimientos recientes. Un minuto después entraba en la caravana del dueño de su circo.

- Perdona que te moleste pero ahí fuera hay un niño que... dijo que se llama Carles.

- ¿Ya llegó mi sobrino?

 La primera reacción fue fruncir el ceño ante el nombre que había dado su sobrino pero pensó que era lo lógico. Lo que menos quería eran preguntas de porque ambos se llamaban igual. No había necesidad de recodar el pasado y la vida que tenía cuando estaba vivo. Se levantó como un resorte y fue en busca de su sobrino con Marc a la espalda. Cuando lo vio se acercó y le dio un efusivo abrazo. El pequeño echó a llorar con inusitada credibilidad. Eso le sorprendió, aunque no debería.

- Fue muy cruel tío, los asesinaron... Los asesinaron sin piedad... - continuaba llorando.

- Lo sé hijo, lo sé... Pero no podemos hacer nada... - siguió el hilo de la historia que había creado. Aunque se asemejara a la fría realidad.

- Me obligaron a elegir quien debía morir antes... Nunca podré olvidarlo tío, nunca...

 Los sollozos apagaron los susurros de Marc lamentando la crueldad de la historia de ese chico, sin saber que quien abrazaba a ese chico era el autor real de ese asesinato. Ironías de la vida. Fue cuando Roberto cambió de tema de forma sutil y convocó una reunión de todos los trabajadores. Tenía que anunciar la llegada de Carles y estaba seguro que sería un gran acontecimiento tanto para el, para el pueblo y como no, para el Circo Negro.

3 comentarios:

  1. Que ganas de conocer más al sobrinito!!!!

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  2. ¿De tal palo tal astilla? Iremos leyendo =)

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  3. Hola!!

    Qué grande el sobrino. Como dicen los comentarios anteriores promete mucho juego e incluso superar a su maestro y tío. Igual que siempre estoy deseando continuar leyendo y saber más sobre ellos y de cómo continua la historia. Me enganchaste desde el primer capítulo y cada vez lo consigues más.

    Muchos besos!!!

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