Circo Negro, Un Nuevo Amanecer... - Papel De Tinta Negra

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12 de diciembre de 2013

Circo Negro, Un Nuevo Amanecer...

El sol emergía majestuoso por una de las laderas, mientras una suave brisa de frío reinaba en el ambiente. No había pájaros en los árboles, no había vida que denotara que las manijas del reloj seguían caminando con total tranquilidad. Las calles susurraban un silencio inquietante mientras a lo lejos, el Circo Maravillas seguía anclado en aquel descampado, ajeno a todo lo que la ciudad vivía, nadie se había dado cuenta pero su nombre ya no era Maravillas, sino algo más complicado de entender, y más peligroso.

El día se desperezaba lentamente mientras los primeros trabajadores se levantaban para comenzar con aquel misterioso traslado que su nuevo jefe había ordenado la noche anterior. Comenzaron a encender las luces de todas las partes del circo, mientras los primeros ya iban de camino a la arena central para desmontar las gradas y los columpios para comenzar, cuando se encontraron con Roberto sentado en una de las gradas, con una amplia sonrisa y esperando a que sus nuevos empleados repararan en su presencia, como así fue a los pocos instantes, y sorprendidos, se acercaron a él a la espera de órdenes o lo que tuviera que decir aquel hombre que los había salvado de un negro futuro.

Por otra parte a nadie le había pasado desapercibido que aquel había entrado por segunda vez en el circo sin que nadie se hubiera enterado, supusieron que ya tendría poder y llaves para poder pasar a las partes privadas del circo ya que Marc se las habría dado en la noche anterior. Roberto se dio cuenta de ese pequeño detalle y disfrutó con la forma en la que el ser humano busca respuestas lógicas, pese a que ellos mismos vieron la noche anterior que Marc se había ido con ellos antes de dejarlo solo. No quiso despejar esa duda y dejar que las mentes comenzaran a elucubrar todo lo que podría pasar de ahora en adelante, en cambio, comenzó a dar órdenes a pesar de que su nuevo "socio" todavía no había dado señales de vida.

- Un nuevo día se nos ha venido encima y con ello el nuevo futuro del Circo Maravillas. Ahora debéis recogerlo todo para poder iniciar el traslado que comenzará mañana por la mañana a esta misma hora. No os pido rapidez, pero si efectividad a la hora de recoger y guardar. No espero dudas ni nada por el estilo pues supongo que todos sabéis la mejor forma de traslado del circo, así que, dejaré este tema a vuestra disposición para que sea de la mejor manera posible. Lo único que impondré será el destino, que mañana os será revelado. Ahora os pido que comencéis con el trabajo, pero antes desayunad, me he encargado de que tengáis todo lo que necesitéis en la mesa de catering del circo, - y con una sonrisa terminó - Bienvenidos al nuevo Circo Maravillas.

Y tras esto, se levantó lentamente y tras apoyarse en el bastón, el cual medio escondió entre la manga de camisa salió caminando en dirección a la caravana de Marc, tenía que tratar nuevos temas con aquel hombre, además de darle la orden de ayudar con el traslado como un trabajador más, no sabía como se lo iba a tomar, pero aquello sería una orden y no había marcha atrás a todo lo que el le encomendara. Pasó por la mesa de comida repleta y vio la cara de felicidad de todos los trabajadores que, al verlo pasar, se inclinaron levemente en señal de respeto, a lo que él respondió con un ademán descuidado y una cálida sonrisa. Todo debía seguir por ese camino, por eso debía controlar de forma intensa a Marc, era el único que podía poner algún problema, aunque aquello no le importara, pues sabía que su ego le ganaría la batalla si tocaba las teclas adecuadas.

 Roberto solo tuvo que caminar un par de metros más hasta que vio lo que necesitaba. Su nuevo socio salía de una de las caravanas más grandes que había en la arena, y salía con una sonrisa mirando al cielo. No pudo evitar una carcajada al ver que, seguramente, le daría gracias a Dios por todo aquello, ¿a Dios? Continuó riendo hasta que su nuevo socio comenzó a andar en dirección a la puerta de servicio del Circo Maravillas, y comprobó con satisfacción que, tras verlo, frunció el ceño. Estaba claro que no esperaba su presencia tan temprano, y aquello debía aprovecharlo antes de que tomara la iniciativa, así que comenzó a hablar.

- Buenos días, querido amigo. Veo que madrugas para comenzar esta nueva vida que tiene nuestro circo. Bien, bien... De hecho iba en tu busca para pedirte que ayudaras a los trabajadores a comenzar con el traslado. - calló unos instantes a la espera de su reacción, la cual no se produjo, eso le gustaba. Ciertamente la palabra pedir había sido la perfecta. Siguió hablando. - Quiero que salgamos mañana de viaje hacia el pueblo y un anciano como yo sólo sería un estorbo ante gente tan joven y con tanta vitalidad, así que "delego" en ti la organización del traslado y todo lo que tenga que ver con el circo hasta mañana por la mañana, que será cuando salgamos de viaje hacia el nuevo futuro.

- Por supuesto, llevo muchos años haciendo esto y estoy seguro que lo podré hacer un día más. - El orgullo hacía acto de presencia, y aquello le gustaba a ambos, uno por el simple hecho de recordar quien era, y el otro por el simple reto de seguir alimentándolo de forma sutil. - Ahora mismo pongo a los hombres a trabajar y esta tarde, si todo va bien, todo estará listo para salir hacia donde quieras.

- No te preocupes por eso, los hombres ya están trabajando y con las órdenes dictadas. Tienen todo el día para recoger y prepararlo todo para el traslado que será mañana por la mañana. Tienes comida en la mesa de catering, así que espero que desayunes pues va a ser un día largo. Yo con tu permiso, me retiro a descansar un poco, han sido demasiadas emociones y he dormido poco. ¿Puedo hacer uso de tu caravana un par de horas? Si fuera posible...

- Claro, está abierta, pero puedes cerrarla para que no seas molestado. - engulló aquella ofensa de haber pasado por encima de él frente a los trabajadores, y siguió hablando. - Yo haré lo que me pides y desayunaré para ponerme al frente de los trabajadores. Espero que descanses y podamos verte pronto.

- Confío en que así sea, querido amigo...

Y tras estas palabras, se agarró fuertemente al bastón y comenzó a andar con parsimonia hacia la caravana que lo esperaba para un descanso en el que, si, haría caso a Marc y cerraría la puerta con seguro, y podría comenzar a familiarizarse con todo lo que rodea a aquel hombre, familia, recuerdos, pasiones, secretos... Hacía años que no necesitaba descansar más que un par de horas, y aunque la oración de anoche había acabado con casi todas sus fuerzas, el pacto estaba por delante de todo y necesitaba conocer más aún a aquel hombre del de dependía su supervivencia en aquel mundo lleno de poder, codicia y ganas de ser el mejor, y como decenas de hombres antes que su nuevo socio, habían comprobado hasta niveles extremos.

Llegó hasta la puerta y tras mirar hacia todos lados de manera despreocupada, y tras comprobar que la mirada de Marc se clavaba en su espalda, sonrió y entro en la caravana de aquel pobre que tenía el honor de ser su nuevo títere en un circo que muy pronto estaría a sus pies, pero todo a su tiempo, y tiempo, era lo que le sobraba mientras todo saliera como le habían ordenado.

2 comentarios:

  1. Otro capítulo en el que las ganas de continuar con la historias y las nuevas andaduras del antaño Circo Maravillas. Con cada capítulo me enganchas más y me gusta más la forma en que la historia poco a poco se va desarrollando.
    Muchísimos besos mi niño!!
    Te amo muchísimo mi amor!!!

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    Respuestas
    1. en el que las ganas de continuar con la historia [...] Circo Maravillas aumentan aún más.*

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