Tenebris Passiones, Interludio. - Papel De Tinta Negra

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2 de abril de 2013

Tenebris Passiones, Interludio.

Roma.
Primavera de 217 a.C




Emilia estaba recostada sobre el jergón que tenía por cama. Estaba pensando qué debía de hacer en la situación que se encontraba. Habían pasado un par de semanas desde que su ama, Livia, le ordenara algo que se veía incapaz de realizar. Todavía recordaba la conversación que había tenido en la cocina donde le ordenaba que tenía que contarle todo lo que pasara en la vida de su marido, detalles de a donde se dirigía, con quien compartía cenas y conversaciones, además de seguir con sus habituales tareas en las cocinas y en el Macellum. Todavía era de noche y suponía tener un par de horas más hasta que el sol despuntara para comenzar con sus nuevas tareas en la domus. En aquellas semanas había esquivado la presencia de su amo como había podido, alegando tareas en las cocinas y en los almacenes que había tras ella.

Cneo Cornelio Acúleo la reclamaba cada vez que salía de camino al foto o al mercado. Siempre le evitaba los trabajos más duros, alegando que necesitaba esclavos para su paseo matinal por Roma y la sesión del Senado, donde se dirimían los asuntos del estado de Roma. Notaba más extraña a la esclava, pero no le importaba demasiado si cumplía con todas las funciones que debía realizar en la domus.

Emilia sintió los primeros rayos de sol, y fue con ellos con los que decidió que debía hacer. Al fin y al cabo era una esclava y no tenía nada que ganar, así que tampoco tenía nada que perder.