El Primer Sueño, ¿Un Sueño Hecho Realidad? - Papel De Tinta Negra

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14 de febrero de 2012

El Primer Sueño, ¿Un Sueño Hecho Realidad?

Carolina se levantó de un sobresalto, y tras llevarse la mano al pecho, tocó el pequeño espejo. Se relajó bastante y tras erguirse, se acercó a la ventana. El sol se alzaba majestuoso y miles de trazas se colaban por la misma. Expulsó el aire lentamente y tras sacudir la cabeza, se dirigió al escritorio y ojeó la carta blanca. La cruz de tinta se había esparcido entre la lámina de agua, pintándola de negro.

Intentó recordar aquella cruz, y tras ello se dispuso con un papel y un lápiz a trazar las líneas básicas de la cruz. Tras terminar la ojeó y era casi idéntica a la que estaba en la carta. Se levantó y se dirigió al salón. Su madre estaba en la cocina preparándole el desayuno. Tras un beso y una tostada, salió por la puerta, casi sin decir nada. Estaba pensando en aquel sueño, era demasiado real como para ser un sueño, y aquello le había puesto nerviosa. Aquella anciana le había guiñado el ojo, y tras una sonrisa había pasado de ella. Cuando llegara a su casa, hablaría con sus padres y les preguntaría si conocían a esa mujer.

Ahora había quedado con su amiga para tomar algo.Estaban de vacaciones en la escuela y  no tenía ganas de estudiar para prepararse el año siguiente, así que decidió despejarse con ella. El parque estaba moteado con arbustos y cuatro altos árboles en el centro, rodeando una fuente. Varios bancos de piedra emergían curiosos de todos los laterales, apuntando a la fuente. Se sentó en el banco más cercano a la fuente y se dispuso a esperar a su amiga. Había poca gente en el parque, sólo un par de chicos sentados a unos diez metros, pensó que eran enamorados y que sería mejor no mirar en demasía.

Marta aparecía a lo lejos vestida con un vestido a rayas rojas y blancas. El pelo lo tenía suelto, moreno, liso y a la altura de los hombros. Cuando se acercó a Carolina emergió de ella una sonrisa, y tras dos besos, se sentaron en el banco de piedra caliza.

- Te veo mala cara, Carol. ¿Has dormido bien?

- No, realmente no.

- ¿Mal de amores? Cuéntame anda. - comentó con cara risueña.

- Ojalá - dijo guiñándole un ojo.- Carles no se anima a nada, pero es otra cosa. Estoy teniendo sueños bastante raros.

-¿Con qué sueñas?

- Cruces, espejos, una anciana y una niña. Por ahora..

- No tienes porqué preocuparte, no tiene porque ser malo.

- Si, es malo, porque sueño con esto.- dijo mientras se sacaba del pecho el pequeño espejo.- Sueño con este.

Marta se quedó mirando a aquel espejo. Intentó cogerlo, pero le dio un breve calambre, a lo que retiró la mano rápidamente. Carolina la miró con el ceño fruncido.

- ¿Qué te ha pasado?- preguntó extrañada.

- Me ha dado un calambre.

- Intenta ver tu reflejo en el espejo.

Marta se adelantó al mismo, Carolina lo miró y dio un grito ahogado.

- ¡Dios! He visto a mi padre. Estaba tirado en el suelo, con una lanza en la garganta.

- ¿ Tu padre está vivo, no?

- Si, claro.

Hubo un largo silencio. Marta estaba sobresaltada y Carolina no dejaba de mirar a la fuente. Estaba pensando pero en realidad no sabia en qué. Alzó la mirada y vio a su amiga, que la miraba con algo de miedo. Entonces la vio. Detrás de Marta, dos bancos más allá, había una anciana jugando con una niña pequeña rubia. Carolina se levantó, dejando a su amiga sentada y perpleja en el banco. Se acercó a aquella anciana, cual la miró con complicidad. Tras un leve guiño y una sonrisa, se levantó y agarrando a la pequeña con suavidad del brazo y salió del parque con total tranquilidad. Se acercó corriendo hacia Marta y se despidió a toda prisa de ella sin darle ninguna explicación.

Se lanzó a correr para seguir a aquella mujer. Estaba completamente segura que era la de su sueño, y no la dejaría escapar.