La Princesa De Luz, El Bosque Parte III

Guillermo vio como iba cayendo la espada sobre su cráneo. Cerró los ojos en el último momento, y esquivó la trazada. Escuchó como la hoja silbaba y sintió un escalofrío. Segundos después, notó como pequeñas gotas de sangre emergían desde su oreja derecha. La espada se clavó en la tierra, y eso le dio tiempo a Guillermo para levantarse y deslizar el puñal sobre la garganta del segundo ladrón. Un crujido sordo se escuchó cuando la tráquea estalló. La sangre comenzó a brotar de forma escandalosa, y tras caer de rodillas, el ladrón cayó en la propia lámina que había creado la sangre.

El ladrón que quedaba comenzó a temblar. Había visto como sus dos compañeros habían caído ante la gran habilidad mostrada por aquel comerciante. Comenzó a pensar, y se dio cuenta que no quería acabar como sus amigos, y echó a correr entre la maleza del bosque. En ese mismo momento, Guillermo cayó al suelo, extasiado. Elisea, se apartó de Isabel, y fue directa hacia su marido.

- Te vas a poner bien, cariño. Has estado excepcional.- le comentó a su marido, mientras veía las heridas con disimulo.

- Mira bien las heridas, y deja de consolarme mujer.

Elisea hizo caso a su marido, y rasgó un poco más la camisa, y pudo ver que los cortes no eran demasiado profundos, y que, con alguno de los brebajes que tenían para vender, podía recuperarse en unos pocos días. Isabel se acercó con lágrimas en los ojos, y miró a Guillermo con lástima.

- Estoy bien pequeña, estoy curtido en decenas de robos, y bueno, esta vez hemos tenido mucha suerte.

Isabel se enjugó las lágrimas y se puso a ayudar a Elisea para taparle las heridas a Guillermo.



Cuando terminaron, la noche empezaba a caer en el bosque. Guillermo podía ir en el carruaje, pero apoyado sobre Elisea. Decidieron acampar en un calvero que había a unos cincuenta metros. Isabel seguía inquieta, y tras dudarlo varias veces, preguntó.

- ¿Qué buscaban esos ladrones, Elisea?

- Seguramente robarnos el dinero y alguna que otra cosa.

-¿Estás segura? El hombre del arco me miró de forma extraña...

- Si cariño.- respondió mientras buscaba nerviosa la ayuda de Guillermo, el cual habló.

- Es muy normal en estos tiempos que los ladrones aparezcan para atacar a las familias. Son tiempos oscuros, y los caminos no son seguros. Tenemos que coger por caminos transitados. Nos evitaremos morir tan temprano.

Elisea asintió, e Isabel se fue a su manta para recostarse y mirar el cielo. Hacía varias noches que no había visto ninguna luz, ni había vuelto a sentir aquella paz que la invadía. Cerró los ojos, y se puso a pensar en todo lo que había pasado. No se creía la versión de los dos. Pero aquel no era el momento de hacer preguntas. Él las había salvado de aquellos ladrones, y se sentía segura con aquella familia que había salido de detrás de una maleza. Entonces lo vio. Aquellos halos de luces azules emergían en el cielo. La respiración de Isabel comenzó a ir más acompasada. La relajación hizo acto de presencia, y tras cerrar los ojos, comenzó a escuchar pequeños tic tac. Sintió una mano en su cabeza, se levantó como un resorte y se dio cuenta que allí no había nadie, aparte de Elisea y Guillermo, que dormían profundamente. Un escalofrío recorrió su espalda cuando escuchó aquella voz.

- Será mejor que camines sola... Guardan un secreto que debes temer.
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Sobre Jesús V.

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3 Plumas:

  1. Que intrigaaa ya estas poniendo el siguiente capitulooo!! jejejeje =)

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  2. ¡¡Qué fuerte!! ¿Qué está pasando? No tardes en subir ¿eh? Me tienes muerta de intriga :)

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  3. ¿Se la querrán llevar con la tía aquella del principio o sólo quieren protegerla? Ya va siendo hora de que el protector de la peque vaya saliendo ¿no crees?

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