El Primer Sueño, Cruz De Tinta - Papel De Tinta Negra

Novedades

31 de enero de 2012

El Primer Sueño, Cruz De Tinta



Carolina no entendía absolutamente nada. Emergió el papel del plato de agua, para intentar ver la cruz más cerca, pero segundos después, la tinta se esparció en el agua. Decenas de gotas se disolvieron en la lámina. Ella se lamentó profundamente e intentó recordar la cruz de forma clara. Sacudió la cabeza cuando se dio cuenta que no la recordaba por completo, y entonces se dirigió a su habitación con el papel en blanco, y el colgante al cuello.

Se recostó sobre la cama, y comenzó a pensar en aquella cruz y en lo que había escrito en la carta. No había encontrado el verdadero sentido como le había dicho su abuela. Se relajó y el sueño acudía en su ayuda, aunque no quería dormirse. Se dispuso a ver el colgante con el espejo. El mismo seguía igual. No podía reflejarse nada en el mismo, y entonces comenzó a ponerse nerviosa. Aquello comenzaba a no tener sentido para ella, y entonces se puso a curiosear por el espejo.

En la parte de atrás venían dos fechas:

"17/04/1823"
"29/09/1879" 

No entendía nada. Esas fechas no les eran conocidas en absoluto. Respiró hondo y se dejó llevar por los sueños a los que Morfeo le invitaba...

" Caminaba entre madera astillada por miles de fisuras. Sabía perfectamente donde estaba. Su casa estaba cambiada, y había  cosas que echaba en falta, así que se dirigió a preguntar a aquella mujer que estaba sentada en un pequeño sillón, pero no le prestaba atención alguna. Se situó frente a ella, pero la anciana tenía la mirada perdida, y sentía que la traspasaba. 
De repente una niña se acercó a aquella señora y se puso a jugar con ella. Pero entonces lo vio. Aquel colgante con el espejo estaba en el pecho de ella, balanceándose tranquilamente mientras la pequeña jugueteaba con él. En unos segundos aquel espejo se giró y entonces vio las fechas marcadas recientemente. Alzó la vista hacia los ojos celestes. 
Segundos después se clavaron en los de ellos, y tras un leve guiño, y una sonrisa de complicidad, volvió a jugar con aquella pequeña con total tranquilidad. Sintió un golpe seco en el cuello, y todo se volvió negro"