Demonios, La Primera Vez Parte III - Papel De Tinta Negra

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5 de diciembre de 2011

Demonios, La Primera Vez Parte III

Fran se encontraba tirado en el suelo, retorciéndose de dolor, mientras su hijo, acudía en su ayuda. Con lágrimas en los ojos intentaba averiguar si se encontraba bien,y sólo había sido un susto. Segundos después, comprobó que su padre estaba solamente dolorido. Intentó levantarse, y a duras penas lo consiguió.

Quiómus al ver que estaba demasiado bien, susurró algo..

- Rashad, quiar ted.

Fran frunció el ceño ante aquellos vocablos, pero no tuvo tiempo a más. Varias de las astillas de la silla emergieron con una fuerza inusitada, arañándole las piernas. Emitió un alarido de terror, cuando varias de ellas se clavaron en sus muñecas. Segundos después, la sangre comenzaba a brotar a borbotones. Quiómus, al ver que surgía efecto, decidió preguntar.

- ¿Te unes a nosotros, pequeño Marcos?

- No, arderás en el Infierno tito.

- Estoy en él, y realmente se está perfectamente.

- ¡Basta! Esto es una tontería. tu estás muerto, y esto no es real, sólo es un sueño.- comentó su cuñada.

- ¿Un sueño? Veamos si esto es un sueño.

Quiómus apretó el puño izquierdo, y tras unos momentos, el aire comenzó a escasear en los pulmones. Sara abrió los ojos los más que pudo, e intentando gritar, pedía ayuda. Varias lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas.

- ¿Ahora te lo crees, Sara? Si quieres puedo seguir aprentando...depende de ti.

Comenzó a asentir con fuerza. Marcos le pidió que dejara tranquila a su madre, y éste accedió tranquilamente relajando los dedos de su mano. Quiómus, preguntó de nuevo.

- ¿Te vienes a mi mundo, sobrino?

- Si, pero antes...¿Puedo hacer algo?

Se quedó un poco parado al escuchar la pregunta de su sobrino. Entendió que tenia que despedirse de sus padres antes de marcharse con él, y éste accedió. Decidió que no contaría eso a su Prexiom. Miró a su sobrino con condescendencia y asintió levemente. Marcos se quedó cerca de él, y eso desconcertó a Quiómus.

- ¿No te vas a despedir Marcos?

Su sobrino seguía al lado de él, sin mover un ápice la cabeza. Fran y Sara suplicaban que lo dejaran con ellos.

- Déjanos a nuestro hijo, merece vivir.- comentó Fran con miedo en la voz.

- ¡Si! Es un niño, llévanos a nosotros, por favor...- apostilló Sara con lágrimas.

Marcos, en cambio seguía mirando al frente, sin hacer absolutamente nada. Quiómus preguntó de nuevo.

- ¿Vas a despedirte de tus padres?

Marcos alzó la mirada, y mirando fijamente a los ojos de Quiómus, y respondió.

- Vámonos, pero antes mátalos.