Demonios, Pensamientos Del Comienzo - Papel De Tinta Negra

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20 de septiembre de 2011

Demonios, Pensamientos Del Comienzo

Roberto se sentó en uno de los bancos de piedra que se encontraban cerca del Montaet. Todo había pasado muy rápido. Desde el accidente no había entendido absolutamente nada. Hórotrux le había dicho que estaba en el Infierno pagando por sus pecados en la vida, pero realmente no sabía si se merecía estar ahí. El juicio en el Montaet había sido bastante diferente, aquel hombre le había condenado a ser novicio de su Prexiom, para ir subiendo en grados dentro del averno.

Tampoco llegaba a entender la magnitud del cambio, hasta que lo llevaron a aquel sitio y tras ponerle la túnica había sentido la "transformación". Los cuernos habían emergido de su cabeza, y sintió como el cráneo se rompía para que los cuernos salieran. Todavía no había olvidado el veredicto de aquel juicio por sus pecados. Tenía que traer al averno el alma de su sobrino, estaba seguro que no podía hacerlo, todavía recordaba como jugaba con él algún que otro fin de semana. 

Aunque realmente resultaba curioso como iba olvidando todo lo que había pasado en su vida. Desde que estaba allí estaba olvidando a su familia, amigos, y todos los momentos vividos. Aquel sentimiento de placer había comenzado a inundar todo su cuerpo, no sentía pena alguna por nadie, y estaba seguro que pronto tendría que actuar, o comenzar su primera misión como Aprendiz De Diablo, no estaba tan mal el infierno, pensó Roberto.

Hótrux se puso frente a él y lo llamó por su nuevo nombre.

- Quiómus, levántate y ponte frente a mí.

Se levantó lentamente y tras alisarse levemente la túnica, se puso frente a él, altivo.

- Dime Prexiom, estoy a tu disposición.- terminó la frase bajando la cabeza en señal de respeto.

- Debes comenzar tu misión. Tienes que completar tu bautizo.

Entonces Quiómus pensó dubitativo, y tenía una especie de miedo a preguntar que antes no sentía.

- Sé lo que piensas Aprendiz. Ve al final de este camino y entra en el edificio.

Quiómus asintió levemente y se dirigió con una solemnidad inusual para él hacia aquel edificio.Era una construcción de piedra negra como obsidiana, con una especie de tubo enorme en el centro de la construcción. Inició su camino para entrar, pero un hombre con capa roja intensa le denegó el paso, preguntándole con la mirada.

- Vengo a completar mi bautizo.

- ¿Cómo te llamas, novicio?

- Quiómus.- Se quedó sorprendido de no haber dicho Roberto, ¿Tanto había cambiado desde aquel "bautizo"? Sacudió levemente la cabeza mientras aquel hombre parecía impasible a su nombre.

- El Aprendiz que promete...Pasa y completa tu bautizo.

Quiómus entró tras las puertas de madera de roble labradas. Le hicieron pasar a una estancia de madera. En el centro había una circunferencia inmensa de plata, mientras varios de esos hombres con capas, esperaban su llegada al centro. Tras dudar un poco se situó en la circuferencia. Entonces el hombre del medio comenzó a hablar con una voz muy grave.

- Extiende los brazos en cruz. Ahora irás a completar tu bautizo con tu primera alma, en este caso la de tu pequeño sobrino. Esperamos mucho de tí, no nos defraudes Quiómus.

En unos segundos comenzó a ver como varias sombras comenzaban a devorar su cuerpo, pero no sentía dolor alguno. Se relajó completamente y su cuerpo emergió levemente, deshaciéndose en miles de sombras pequeñas que desaparecían por toda la habitación. Cuando volvió a abrir los ojos se encontraba ante una casa que le era terriblemente familiar. Era la casa de su hermano.

Tenía que traer el alma de su sobrino haciéndole sufrir, y que mejor que hacer daño a sus padres para que el pequeño lo sufra. Una sonrisa malévola emergió desde su boca, mientras saboreaba sus pensamientos.

3 comentarios:

  1. Wowww o.O me encantoooo, esta fenomenal estos pensamientos jejeje :P
    sigue asi jesus :) llegaras lejos y no me lo dudes :P

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  2. me encanta nada mejor que una buena historia de demonios !

    un saludo !

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