Voces Muertas, Primera Pérdida - Papel De Tinta Negra

Novedades

19 de julio de 2011

Voces Muertas, Primera Pérdida

Jose se adelantó a su mujer en la escalera para bajar con Arabia, la cual estaba medio dormida. Comenzó a bajar los escalones cuando escuchó a su mujer gritar pero no le dio tiempo a girarse cuando ya iba rodando escaleras abajo.

Segundos después se giró para ver como estaba su mujer, pero sus ojos fueron directamente a la escalera, y vio como su hija bajaba enfurecida con el puñal alzado. Se levantó como pudo y de un manotazo le quitó a su hija el cuchillo. La niña cayó tras el golpe, y quedó sangrando. Su madre fue a acercarse pero Jose la agarró del brazo y salieron corriendo con Arabia hacia el jardín. Abrieron la puerta y echaron a correr hacía la parte más lejana del mismo. Escucharon un golpe tras ellos pero sólo la pequeña Arabia se atrevió a mirar, se quedó parada y se echó a llorar. Miriam paró en seco y fue a su hija, y alzó la mirada hacia su casa y vio que su pequeña Sofía había roto el cristal de la puerta y se dirigía a ellos con varios cristales clavados en la cara y brazos. Miriam no lo pensó dos veces y alzó a Arabia y se fue corriendo con Jose.

Mientras su mujer iba a por Arabia, su marido fue a un pequeño cobertizo donde tenía varios atuendos de caza. Sacó una escopeta recortada y salió al encuentro de su mujer. Juntos se quedaron alrededor del pozo, a donde Sofía se iba acercando lentamente, dejando un pequeño reguero de sangre tras sus pies. Entonces comenzó a reir, y mirando para ambos lados, centró su mirada en su padre, en Jose.

- Buenas noches asesino, parece que esta noche pasará algo, ¿No crees?- habló con una voz grave, impropia para una niña.

- No pasará absolutamente nada, deja a mi hija en paz, ella no tiene culpa de nada.- contestó Miriam llorando.

- Bueno bueno, veo que mi hermanita todavía tiene algo que decir en esto, pues entonces cuentame que pasó aquella noche, hermanita.

- Aquella noche todo fue mala suerte Roberto, nadie tuvo la culpa de que murieras, fue sólo un accidente.

- Entonces cuando tu maridito me lanzó por aquel precipio también fue un accidente. ¿no hermanita?- dijo Roberto saboreando esas palabras, y continuó hablando ante la sorpresa de Miriam.- Veo que tu excelente maridito no te ha contado todo, ¿verdad?.

- ¡¡Cállate!!, yo no te tiré a ningún sitio, resbalaste y caiste.- y entonces alzó la escopeta y apuntó a Sofía.

- No te atreverás.....asesino.

- Cariño, es Sofía nuestra Sofía, no dispares, baja el arma cariño, venga, no hagas nada.- intentó tranquilizarle Miriam.

- Nunca fuiste capaz de nada, por eso me tiraste por aquel precipio, porque sabías que aquello pasaría igualmente....asesino.- comentó con una amplia sonrisa.

- Cálmate cariño, recuerda que es Sofía, nuestra pequeña, tranquilízate.....

Jose estaba enfurecido de rabia, y mirando a los ojos de Sofía, habló.

- Espero que te pudras en el infierno, cuñadito.

- Allí te veré asesi....

Un estallido resonó por todo el jardín. Segundos después un poco de humo blanco emergía desde el cañón del arma, mientras veía como su mujer iba corriendo hacia Sofía, que yacía en el suelo con un disparo en la cabeza manchada de sangre. Jose no pudo hacer más que caer al suelo y llorar.