Anécdotas De Hospital - Papel De Tinta Negra

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21 de marzo de 2011

Anécdotas De Hospital

Hoy os voy a contar una de las tantas anécdotas que me sucedieron en el hospital cuando me intervinieron en la rodilla derecha. Después de un ingreso un tanto curioso, que otro día os contaré, tras la operación, al dia siguiente viene el médico para ver como vas evolucionando y si drena bien el drenaje, visita rutinaria mas bien.

Pasadas las diez de la mañana, el médico entra en la habitación típica de un hospital, donde estamos mi madre y yo, mirando al médico. Él saluda a mi madre, y se dirije a mi lado, por el lado de la ventana. La susodicha es de las que tienen un eje central y que giran como si fueran las agujas del reloj, y que a esas horas, estaba abierta de par en par, es decir con media aspa de la ventana hacia dentro de la habitación y la otra hacia afuera.

Se supone que ve la ventana, pero el caso es que no, y va a dar con la frente casi en el pico de la ventana, escuchándose un crack bastante fuerte. Él, valiente sonríe, y dice que no le ha pasado nada. Mi madre no puede aguantar la risa, pero yo no paro de reir, mientras me mira la operación, me fijo en que le sale sangre del pequeño corte, se lo comento y las enfermeras se quedan tan tranquilas mirándome.

- ¿Tendréis que ir a por gasas y betadine no?

- Si, si, vamos enseguida.

No se enteraron creo yo hasta que el médico les dijo que fueran por ellas. Mi madre se dio cuenta que tenía las gafas también con un poco de sangre, a lo cual, cuando vienen las enfermeras, empapan el algodon en betadine, y lo pintan con dos manchones prominentes en la frente y en la nariz. Cuando por fín me dice que me puedo ir para mi casa, y sale por la puerta, solo pude mirar a mi madre y echarnos a reir.

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